Ir al contenido
upCampo

Blog

Agricultura en distintas realidades: lo que un viaje por América del Sur revela sobre el agro

Un viaje por América del Sur mostró cómo la agricultura se adapta a ambientes muy distintos y reforzó la importancia de la gestión y la tecnología en el campo.

Jonas Rotilli
CEO y fundador de upCampo

5 min de lecturaArtículos

Pareja saluda desde una camioneta blanca en el Salar de Uyuni, bajo un cielo azul

Por Jonas Rotilli, fundador de upCampo.

Estas fueron nuestras “vacaciones”, las mías y las de mi esposa, Nayara Aguero. En la práctica, un proyecto que veníamos postergando desde hacía algunos años y que por fin logramos hacer realidad.

Viajar en auto lo cambia todo. En cada kilómetro, un paisaje distinto, una cultura distinta, una forma distinta de producir alimentos. Y como trabajo todos los días con agricultura, aproveché para observar con atención cómo se manifiesta a lo largo del camino.

De Mato Grosso a Acre

Saliendo de Cuiabá hacia Rondônia, por Cáceres, el paisaje es mayormente ganadero. Los cultivos de granos empiezan a aparecer más al norte, cerca del límite entre estados. Ya en Rondônia, sobre todo en la región de Vilhena, la agricultura toma fuerza, con hermosas áreas cultivadas.

Rondônia, por cierto, es un estado muy bonito y una nueva frontera agrícola en plena expansión. Hasta Porto Velho hay un mosaico interesante entre ganadería y agricultura. Después, los cultivos disminuyen y la ganadería vuelve a predominar.

En Acre, el patrón es parecido: mucha ganadería. Pero pasando Rio Branco llegó una sorpresa positiva: cultivos de soja bien estructurados, fincas con silos y una organización que no esperaba encontrar allí.

Y aun estando a miles de kilómetros, seguimos acompañando la rutina de las fincas. Con una Starlink en el auto y upCampo, comprobamos que es posible ocuparse de las cosas a distancia: seguir las actividades, revisar información, intercambiar mensajes y no perderle el pulso a la operación. No reemplaza estar en el campo, claro, pero da tranquilidad y continuidad.

Perú: la agricultura de altura

Al entrar en Perú, el paisaje cambia por completo. Un poco de ganadería al principio, pero enseguida domina la Amazonía peruana: selva, madera. Unos 400 km después de la frontera con Brasil empieza la subida a la Cordillera de los Andes. Y ahí la realidad cambia radicalmente.

Montañas, altitud extrema, rutas desafiantes. Llegamos a casi 4.725 metros de altitud. En esa región, la agricultura es básicamente de papa, y la ganadería es de alpacas y llamas, todo en pequeña escala y extremadamente adaptado al ambiente.

Bajando hasta Cusco, a unos 3.399 metros, llegamos al famoso Valle Sagrado. Montañas, un río que atraviesa el valle y la vida sucediendo allí desde hace siglos. Es imposible no impresionarse con la sabiduría inca.

Visitamos el sitio arqueológico de Moray, que puede verse como un “instituto de investigación agrícola inca”: terrazas circulares usadas para experimentar cultivos en distintas altitudes y microclimas. En los niveles más altos, papa. En los más bajos, maíz. Mucho maíz.

El maíz en Perú es algo impresionante. Está presente en el desayuno, el almuerzo y la cena, en diversos colores, variedades y preparaciones. Trajimos de allá un conjunto de semillas que muestra bien esa diversidad. Es un patrimonio genético riquísimo.

Chile, Bolivia y Argentina

Bajando de Perú hacia Chile, el paisaje se vuelve cada vez más árido. Desde la costa hasta Atacama, domina el desierto. La agricultura aparece solo en valles aislados, siempre cerca de ríos, en pequeña escala y, claro, siempre con maíz.

El Desierto de Atacama es desierto de verdad. Predomina la cría de alpacas y llamas, además de una fuerte presencia de la minería.

En Bolivia fuimos a conocer el Salar de Uyuni, cerca de la frontera con Chile y Argentina, donde otra vez encontramos altitud elevada, papa, alpacas y minería.

Al entrar en Argentina, después de cruzar la Cordillera todavía en Bolivia, empezamos a bajar. La ganadería vuelve a aparecer, ya más parecida a la brasileña.

En la provincia de Jujuy todavía hay montañas y valles que recuerdan a Perú, con agricultura familiar alrededor. En Salta conocimos Cafayate, una región bellísima, cuna de vinos argentinos, llena de viñedos.

Al salir de las montañas, el terreno se abre. Y ahí aparecen cultivos que recuerdan mucho a Brasil: girasol, soja y hasta algodón, ya en la región del Chaco argentino.

Paraguay y la vuelta a casa

En Paraguay, de Asunción a Ponta Porã, lo más destacado está en el tramo central: áreas agrícolas muy bien manejadas, cultivos hermosos.

De vuelta en Brasil, por Mato Grosso do Sul, la zafra se veía excelente. Lluvias regulares y cultivos muy lindos, sobre todo entre Ponta Porã y Dourados, una región que hoy domina la soja y donde antes había mucha ganadería.

De Campo Grande a Chapadão do Sul, una región ya consolidada. En Mato Grosso, por donde pasamos, las condiciones también eran óptimas, con buenas lluvias.

Lo que quedó

Fue una experiencia fantástica: 10.795 kilómetros recorridos en 29 días, entre noviembre y diciembre de 2025.

Lo que más nos marcó fue la diversidad —de paisajes, culturas y sistemas productivos— y, sobre todo, la capacidad de la humanidad para adaptarse a los ambientes más extremos.

Y quedó todavía más claro que la conectividad y la organización marcan la diferencia, incluso cuando estamos lejos; es la misma idea que sostiene la gestión operativa agrícola. Viajar así amplía la mirada. Y esa mirada vuelve con nosotros al trabajo, a las decisiones y a la forma en que vemos el campo.

¿Quiere verlo funcionando en su finca?

Un mes gratis en toda la finca, sin firmar contrato. Usuarios ilimitados e implementación remota incluida.

Pedir mi mes gratisVer precios

Siga leyendo

Pedir mi mes gratisMes gratisWhatsApp